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Balneario de la Fuente Santa.

Afrontamos el proyecto como un manto continuo que se extendiese hasta el infinito, el plano horizontal plano divisorio entre lo terrenal y lo celestial, un podium respetuoso con el entorno que aprovecha la orografía del terreno para permitir al usuario adentrarse en la cueva volcánica de las Canarias. Un plano desde donde controlar todo, donde sentirse seguro, un plano funcional, la plataforma al infinito. Un espacio de relax, para desconectar contemplando lo majestuoso del Atlántico y el poder de la roca posada sobre éste.

                                                                             

 

Doy gracias a la arquitectura porque me ha permitido ver el mundo con sus ojos Rafael Moneo