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Por aquí y por allá, qué idílica y qué bella suposición. Pensemos en la arquitectura cómo un espacio que se crea, un espacio por y para el hombre, de ahí nace, y por ello se hace, necesidad humana de un lugar, la primera arquitectura que se nos otorga es la natural, para el hombre, pero no por el hombre, la naturaleza es pura, aunque cada vez menos y cada vez más transformada, pero un espacio al fin y al cabo, cubre unas necesidades, la naturaleza en estado puro es arquitectura inmaculada, es para el hombre, él la habita. Cuando creamos un espacio es por necesidad, necesitamos protección, frente a la lluvia, frente agresiones… un lugar en el que sentirnos seguros, inserto en la arquitectura natural. Esa fue la primera necesidad, de ahí nació la cueva, y de ahí evolucionamos a la cabaña, tectónica y estereotomía parafraseando a Semper y a Campo Baeza. Pero ya estamos en un mundo evolucionado, no solo necesitamos protección, necesitamos espacios acordes a las necesidades actuales, un puesto de trabajo, un espacio industrial, un lugar de almacenaje, una plaza, una calle, y hasta un banco o una papelera pueden llegar a ser arquitectura, y vivimos rodeados de todos ellos, no solo es que vivimos rodeados de arquitectura, vivimos dentro de ella, todo a nuestro alrededor esta creado por y para nosotros, para ser habitado, habitar es vivir, vivir en, vivir con, habitar es estar dentro de la arquitectura. Pensemos siempre en las personas, no perdamos nunca el norte en ese aspecto, diseñaremos y construiremos una calle, y ésta deberá ser buena para las personas, diseñaremos y construiremos una vivienda, será bella, estará bien construida, y deberá, sí o sí, ser buena para las personas. Diseñaremos y construiremos una silla, pero si no es buena para las personas será arquitectura, mala, pero arquitectura. Y es que diseñamos, pero también construimos, estética y técnica, van de la mano, no podemos obviar a ninguna si hablamos de buena arquitectura. ¿Como construimos?